
Llamativo, sorprendente y hasta casi con ribetes de película hollywodense, personal de la Brigada Antinarcóticos de la PDI de Santiago, simulando un cortejo fúnebre, ingresó a La Legua para desbaratar una banda e incautar una gran cantidad de drogas.
La acción policial, coordinada por la Fiscalía Sur, se realizó en las calles más conflictivas de la población e incluyó más de 15 patrullas de la PDI, apoyadas por un helicóptero de la institución.
Pero la destacada y comentada acción realizada hace poco más de una semana en la capital, también tiene sus réplicas en Chillán, donde un equipo de inteligencia analiza caso a caso y día a día, las diferentes aristas de las realidad de la droga local para dar el golpe de suerte, que si bien con menos recursos, también incluye astutos montajes.
“El año pasado en la Población Irene Frei, un colega caracterizado como panadero pudo ingresar con una camioneta al sector y se estacionó al lado de los traficantes, de la parte de atrás se bajaron 12 funcionarios de la PDI, deteniendo a todo el grupo de traficantes sin que pudieran escapar y esto es muy similar a lo que pasó en La Legua, donde se buscaba anticipar el tiempo de reacción de los narcotraficantes. Esta se llamó operación “Caballo de Troya”, dice el comisario jefe de la Brigada de Antinarcóticos de la ciudad, Alex Espinoza.
Ante el caso de La Legua, el comisario reconoce que el destino de los recursos corresponde a la realidad de cada ciudad, pero destaca que en Chillán hay personas civiles dispuestas a colaborar con la resolución de los casos. “A veces puede surgir la necesidad de contar con algún carrobomba o una ambulancia y eso lo podemos gestionar sin caer en gasto de recursos económicos”, ejemplifica.
El funcionario policial, con paso en Santiago y Punta Arenas, agrega que en la provincia, la unidad que dirige es la única que cuenta con una labor investigativa de tal envergadura, producto que los casos con drogas resultan estar asociados con delincuentes que están a atentos a cualquier eventualidad, por lo que su fuga no es de extrañar si es investido sin un trabajo de investigación e inteligencia previa.
“En ese contexto, nos hemos ido equiparando a los narcos, ya que ellos utilizan su imaginación para trasladar la droga en las partes que uno menos piensa. Uno de los operativos que este año llamó la atención acá en Chillán fue el de una mujer que en las carteras del pantalón de su hijo de cuatro años llevaba la droga escondida. Se supone que uno no va a revisar a un niño de esa edad, pero la investigación previa nos llevó a realizar ese procedimiento”, evoca, quien reconoció que a veces los detectives son reconocidos por los narcos.
VERDADEROS ACTORES
El procedimiento de ingresar un agente de la PDI a un grupo de narcotraficantes en calidad de encubierto es autorizado por la Fiscalía respectiva y por el jefe de la unidad. Al anterior “falso delincuente”, se suma el agente revelador, quien de forma esporádica y como una forma de dejar en evidencia el hecho ilícito debe contar con una personalidad única. “Ser agente revelador no es algo que cualquiera pueda hacer, por muy policía que sea, necesita tener algo de actor, por eso algunos colegas tienen más condiciones que otros. Acá en Chillán hay personal que ha pasado por mendigo, auxiliares, etc”, revela el comisario Espinoza.
“También tenemos que manejar la terminología, pero los que están acá es porque les gusta el tema, ellos viven insertos en este mundo e incluso conversan con los mismos detenidos para interiorizarse del tema”, agrega.
fuente:http://www.diarioladiscusion.cl
finn
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