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comunicacion desde abajo (extraido de la nacion del dia de hoy)
Enviado por sitio la legua.cl
el 16/12/2009 a las 11:04 AM
Está en la canción de Sol y Lluvia, en los noticiarios de televisión, en las oficinas públicas que rodean el palacio de La Moneda, en el rumor de los que visitan el Persa Biobío los fines de semana. Es la población La Legua o, mejor dicho, de las tres poblaciones que habitan el mismo nombre: la “nueva”, la “vieja” y la de “emergencia”. Hemos escuchado y leído de su resistencia, tanto el 11 de septiembre de 1973, como durante la dictadura, pero también de las bandas de narcotráfico y de “sus hijos” asociados al delito en la Europa meridional. La Legua tiene múltiples caras y algunas de ellas contradictorias. Sus habitantes han ido generando un conjunto de organizaciones, programas y prácticas para solucionar los problemas que los aquejan e intentar reducir la pobreza y la exclusión sociocultural. Entre las iniciativas desarrolladas, está la creación de medios de comunicación. Es el caso de una radio, un canal de televisión y un infocentro, que buscan difundir contenidos para ayudar al crecimiento de los sujetos y, a la vez, minimizar problemas como el narcotráfico y la delincuencia. En un relato (leer acá) publicado por el Centro de Competencia en Comunicación para América Latina (Fundación Friedrich Ebert), dirigido por Omar Rincón, se puede comprender cómo la comunicación se transforma en uno de los recursos de una estrategia multidimensional para incrementar la seguridad ciudadana. Es una experiencia autónoma de los pobladores, tendiente a visibilizar las voces de las personas y de las organizaciones comunitarias. Se trata de producir espacios para conocer lo que se está haciendo en la comunidad, dar orientaciones para mejorar la vida cotidiana y ayudar a la conexión entre los vecinos. Todo en función de contrarrestar la estigmatización que han sufrido sus habitantes los últimos años en los medios de comunicación, agudizada por programas de televisión que los muestran -emulando la ficción hollywoodense- en actividades asociadas al narcotráfico. La comunicación, autonomizada por las propias personas, contribuye a crear una imagen de sí mismos (como sujetos y grupo social) que representa otra cara de la vida en la población: la acción colectiva de muchas personas por mejorar sus vidas. Así se entiende la comunicación asociada a la creación cultural y a las necesidades y atributos de los propios pobladores, algo que no podrían reproducir los medios industriales por su carácter masivo y comercial. Son prácticas comunicativas que surgen “desde abajo”, a veces con sus propias narrativas, otras veces intentando reproducir los formatos y géneros de los medios masivos, pero en cualquier caso dando cuenta de la realidad en que están insertas. Tal vez un hecho que ilustra esta característica: en una visita al mítico canal de televisión de la población La Victoria, los encargados del canal observaron con cierto asombro que la parrilla incluía programas porno. Al consultar sobre las razones de esta decisión, les indicaron que habían incluido el porno los días sábados por la noche a pedido de las mujeres pobladoras, que veían eso como una forma de retener a sus maridos en la casa, para que estuvieran con ellas y no salieran a “tomar” con los amigos. Después de un debate cruzado por lo moral, se decidió una vez al mes incluir una película porno. Ésta es una clara demostración de una comunicación impregnada de realidad local. Pero la comunicación no es sólo contenidos, es también espacios físicos que marcan acciones, tal es el caso del infocentro comunitario; tener a niños y adolescentes frente a las pantallas de los PC contribuye a dar la espalda a la crudeza y riesgos de la calle, incluyendo la delincuencia y el narcotráfico. El interés que despierta el mundo digital se traduce en entretenimiento y por qué no en “eduentretención”. Eso lo saben muy bien las madres de sectores populares. Desde hace varios años, compran una nueva televisión y ahora un computador conectado a internet, para tener a sus hijos y aplicar el control: donde-mis-ojos-te-vean. Como se observa, la comunicación comunitaria tiene varios sentidos para los pobladores, distintos a los de los medios comerciales. No son mundos excluyentes, tampoco complementarios, son prácticas de comunicación con significados diferentes. Los medios de comunicación creados por los pobladores constituyen formas de arrinconar el narcotráfico y la delincuencia, fortalecen las organizaciones y ayudan a la construcción de imaginarios propios del barrio. Son las voces de los pobladores, que se amplifican y multiplican a partir de sus propias acciones comunicativas. Es el llamado que hay que escuchar y las prácticas que hay que multiplicar. Como dijo alguna vez el “Puma” Rodríguez en el Festival Viña del Mar, palabras que también son pertinentes en otros momentos… de vez en cuando hay que escuchar la voz del pueblo. * Director magíster internacional en Comunicación UDP Publicidad por Bligoo.com
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